los rosados y claretes

aqui os hago una breve introduccion a la elaboracion de los rosados…vinos que estaban en declive pero ahora estan resurgiendo con fuerza.
tambien os intento desmitificar que un rosado no es lo mismo que un clarete…a veces se les denomia igual erroneamente.
Rosados y Claretes son dos tipos de vinos, que muchas veces se confunden entre si y cuyo concepto ha ido cambiando por motivos legales.

Actualmente la Unión Europea ha eliminado de su normativa vigente el concepto de clarete.

Aunque a mediados del siglo XX en nuestro país los vinos más populares eran los claretes o “claros” y además, dependiendo de que zona, tenían sus propios apellidos . el término rosado procede del francés “roseé” muy popular en Provence donde decían: “un petit roseé va avec tout”.
Sin duda alguna un buen rosado va bien con casi todo y sobre todo los rosados actuales, elaborados con las más modernas técnicas de vinificación, sin perder un ápice su encanto “rustico”. Ciertamente han sabido ganarse un destacado lugar en el Olimpo de los vinos. Rosados y claretes dos tipos de vinos que pueden confundirse entre si, pero que no son lo mismo.

Los Rosados proceden principalmente de uvas tintas o de la mezcla de uvas blancas y tintas; las uvas rosadas son una rarísima excepción, como la uva denominada Poulsard, que tiene jugo y piel rosados.

La elaboración de vinos rosados es debida a un sentido de oportunidad en dos aspectos. Uno en la maduración de la uva, ya que el color que aporta la uva al vino va tan sólo en la piel del grano mientras que la pulpa es blanca. Teóricamente, si rompemos unas uvas, aunque sean muy tintas de aspecto, y sacamos sólo la pulpa, resultaría vino blanco. En cambio, si se rompe la uva y se mantiene la pulpa o mosto en contacto con los hollejos, el líquido va tomando color poco a poco.

La mayor parte de los rosados de calidad españoles se elaboran por el método de sangrado; esto es: la uva despalillada y estrujada se encuba como para tinto, pero la maceración de su piel (que, recordemos, es la que cede al vino color rojo y tanino) es breve, de apenas unas horas.

Lo usual es que las uvas sean negras, las mismas que se usan para los tintos de esas zonas, pero hay casos en los que se elaboran también con algo de uva blanca.

La casta más importante y utilizada es, de lejos, la garnacha. Es la responsable del éxito de los rosados navarros y es abundante en muchas regiones vinícolas españolas. Tiene la mala fama de ser uva muy oxidativa, de rápido enranciamiento, lo que hace que haya quien la evite para elaborar tintos de crianza, con lo que acaba siendo vinificada en rosa. Los buenos rosados de garnacha tinta tienen unos colores muy vivos y distintos de los que se obtienen con otras variedades. Es muy característico el rosa frambuesa, que puede tener visos violáceos. Su nariz tiene recuerdos de frutos rojos dulces (que pueden llegar a evocar las cremas de los bombones rellenos) y ecos herbáceos; también pueden aparecer notas florales. Los mejores de entre ellos son vinos delicados, frescos y sabrosos.

Se elaboran tras una corta maceración en frío del mosto, principalmente el mosto flor o primera, con sus hollejos, sin que llegue a fermentar hasta alcanzar la pigmentación deseada y después se realiza el “sagrado” o separación rápida del mosto y la pasta sólida.

El acierto técnico en lograr el tiempo de maceración adecuado es muy importante pues no sólo se pretende un color preciso, sino que con la maceración que pretende el color van asociados aromas, suavidades, asperezas, etcétera.

Así como el gusto de los vinos tintos se mantienen en el tiempo, no ocurre lo mismo con el consumo de los vinos rosados y blancos que cada vez se consumen más jóvenes, buscando en ello frescura, aromas y sabor afrutado.

Otra forma de hacerlo es por prensado directo, que sería igual que un proceso de vinificación en blanco, lo único que lo diferencia es que el prensado se hace con uvas tintas o con la mezcla y no con uvas blancas, de este modo, el contacto con los hollejos tintos sólo se produce durante el prensado.

Los Claretes; se elaboran con parte de uva blanca y parte de uva tinta. El mosto fermenta con el hollejo dando un vino de bajo color ya que la uva blanca no colorea. El rosado se vinifica como un blanco, el clarete como un tinto, por ello se puede decir que el clarete es un tinto de bajo color. La actual normativa prohíbe la antigua practica de mezclar vino tinto con blanco para obtener claretes.

Tanto los rosados como los claretes han de ser consumidos en el mismo año de su embotellado y a una temperatura que oscila entre los 8 y 12º C.

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